A propósito de la higiene menstrual

Por: Aurora

Según la «Guía de implementación sobre el manejo de la Higiene menstrual» (UNICEF Bolivia, 2017) el manejo de la higiene menstrual significa que cada mujer tiene acceso a un material limpio y a un espacio privado donde pueda llevar a cabo su limpieza en el periodo de menstruación, además de contar con los insumos necesarios de higiene como el agua y jabón. En la parte emocional, es un tema natural y común entre la sociedad, donde se fomenta la confianza de las mujeres al ser guiadas, desde niñas, para hablar sobre sus necesidades durante el periodo menstrual. Esto con la finalidad de que las mujeres gocen de una vida con calidad, derecho que cualquier individuo tiene.

De forma práctica, esto dista mucho de la realidad de algunas mujeres ya que de la parte emocional, el camino que hemos llevado como sociedad ha formado mujeres inconformes con su ser, que se asquean al ver su sangre derramada en el «material limpio», el cual entra en contacto con el oxígeno del medio ambiente, (proceso de oxidación totalmente natural en la descomposición de la sangre) provocando infecciones y mal olor.

Una propuesta que he comprobado que sirve bastante para ayudar a las mujeres dispuestas a re-dignificar su menstruación,  es el uso de la copa menstrual en conjunto con el acompañamiento de una mujer/amiga/hermana/compañera/asesora que con su experiencia como usuaria, refuerce la confianza en nosotras para mejorar nuestra calidad de vida.

Creo que una  mujer que ha mejorado su higiene menstrual aprende a ver la naturalidad de su sangre,  conciencia que genera pensamientos encontrados; por un lado, mirar al pasado y darte cuenta del tiempo que se vivió usando una toalla desechable incomoda, ¿resignada a vivir así?, además de la basura que se generó en ese tiempo y como se pudo haber evitado al conocer desde el principio este invento; por otro lado, al visualizar un futuro donde las millones de mujeres actualmente en edad reproductiva sean usuarias de la copa menstrual y enseñen a sus hijas a usarla en sus primeros periodos, ya que éstas tendrían la educación por parte de sus madres para ver la menstruación de una manera natural.

Me las imagino haciéndose sus mascarillas, regando sus plantas, cultivando y volviendo a ser, desde pequeñas, madres de la tierra que buscan mejorar este medio ambiente. Si todas lo hiciéramos, si nos aventuráramos a conocer el mejor manejo de la menstruación más allá del tabú, creo que podríamos cambiar una parte de este mundo.

higienemenstrual.jpg