Es momento de hablar de Stranger Things

Los productores de la entrañable serie, anunciaron en 2017 una tercera temporada, a pesar de haber dado un cierre contundente. Fue el pasado 4 de julio que se estrenó, dicha temporada, con muchas sorpresas.

Es notable el esfuerzo que existe por dar continuidad a la historia. Varios personajes perdieron la relevancia que tenían en las temporadas pasadas y otros cobraron fuerza. Conocimos a Robin y mucho más de Erica.

En la temporada dos, introdujeron el personaje de Maxine o Max, quien no hace click de inmediato con Eleven. Es ahora, que podemos ser testigos de una amistad honesta y sólida entre las chicas del club.

Ce: y ¿las reglas?

Max: Nosotras las creamos

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Ce: Los amigos no mienten

Max: Pero los novios sí.

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Max: ¿Esa te gusta?

Ce: ¿Cómo sé qué me gusta?

Max: Te pruebas cosas. Hasta que encuentras algo que va contigo.

Ce: ¿Qué va conmigo?

Max: Sí. No Hopper, ni Mike. Contigo.

Obtuvimos más de la amistad de Steve y Dustin, y es este último, quien nos da uno de los momentos más conmovedores de la serie.

Dustin: ¿no superaras constructos básicos como la popularidad?

Steve: ¿constructos? ¿Esa idiotez es del campamento...? ¿Desorientación?

Dustin: Orientación. No es algo de la vida. En vez de salir con alguien por su imagen, sal con alguien que te agrade.

Otro momento memorable, es protagonizado por Nancy y Karen, su madre, a quien hemos visto, en varias ocasiones, un poco dudosa sobre su vida como ama de casa.

Karen Welter: Estoy orgullosa de ti:

Nancy: ¿Por hacer que me echaran?

Karen Welter: Por hacerte valer. Por enfrentar a esa gente de mierda.

Nancy: ¡Mamá!

Karen Welter: Si, esa gente de mierda. Y si crees en esa historia, mírame, Nancy, síguela.

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El cierre de esta tercera temporada, fue por decir menos, conmovedor. Vimos crecer a estos niños estos años y de alguna forma la carta que nunca puede entre entregarle Jim a Eleven, nos hace recordar nuestros momentos de adolescencia

Hopper a Ce: Sé que estas madurando. Creciendo. Cambiando. Y supongo que, para serte muy sincero, me asusta. No quiero que las cosas cambien. Creo que por reos vine aquí, para intentar detener ese cambio. Para volver el tiempo atrás. Para hacer que todo vuelva a ser como antes. Pero sé que fui ingenuo, la vida no funciona así. Avanza, te guste o no. Y sí, a veces ha dolor. A veces hay tristeza. Y a veces hay sorpresas. Felicidad. ¿Sabes qué? Sigue creciendo, hija. Que yo no te detenga. Comente errores, úsalos para aprender, y cuando te toque sufrir, porque te tocará, recuerda el sufrimiento. Es bueno sufrir. Significa que saliste de la cueva. Pero, por favor, si no te molesta, por el bien de tu pobre padre, deja la puerta entreabierta diez centímetros.

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Crecer, cambiar, avanzar, separaciones y pérdidas, son lo que nos deja el final de esta temporada; que a pesar de no ser la mejor y tener huecos argumentales, siempre encuentra la forma de llegar al corazón.

Al final, nos quedamos con esto: ¿cómo es que ningún papá nota la ausencia de sus hijos?