Restauradoras con Glitter

La marcha feminista del pasado 16 de agosto, ha tenido diferentes posturas: desde las más conservadoras hasta las más amenazadoras. Las imágenes de la marcha no han dejado de circular en medios internacionales y nacionales, sin embargo, son estos últimos los que han cubierto la nota con todo el prejuicio y la desinformación de la movilización y, claro, desde una postura patriarcal y ejercicio de la profesión desde los varones. 

Es la foto del Ángel de la Independencia, la que ha generado más descontento en redes. Ha sido noticia nacional el destino del monumento histórico desde el sábado 17 de agosto. Ayer se daban dos noticias: 1) el agresor del periodista golpeado en la marcha ya ha sido capturado; y 2) la restauración del Ángel rondaría en los 5 millones de pesos. Bien... ¡¿Y la solicitud de las miles de mujeres que marcharon, quedó en el olvido?! ¿Otra vez nuestra palabra fue silenciada?

Ayer, por la mañana, nos enteramos del colectivo independiente «Restauradoras con Glitter» que se trata de un grupo de mujeres especialistas en conservación y restauración; se juntaron con el propósito de emitir un comunicado y postura profesional en torno a las implicaciones y resultado de los hechos citados al inicio. 

Este comunicado está dirigido al presidente de la República, el Lic. Andrés Manuel López Obrador, y a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, la Dra. Claudia Sheinbaum. En él se explica el contexto y el surgimiento del colectivo. Continúa explicando la definición de «patrimonio cultural» según la UNESCO, para establecer el valor simbólico e histórico que tienen los monumentos y, así mismo, explicar que su labor radica justamente en hacer posible que los bienes culturales puedan participar en las dinámicas sociales y contextuales. 

En ese sentido, este colectivo, aclara que no promueve que se realicen pintas en dichos viene culturales, sin embargo su petición es que no se restaure el Ángel de la Independencia hasta ser atendidos los problemas manifestados y se nos garantice seguridad. La cobertura mediática se ha enfocado en el aspecto visual de la columna del Ángel, desviándose de lo realmente importante: los centenares de violaciones y feminicidios que a diario se suscitan.

Las pintas realizadas en la manifestación son símbolo del hartazgo en el que vivimos las mujeres de este país y su permanencia es un recordatorio palpable de la situación de violencia y por ende, ninguna debería ser removida. 

El colectivo indica que, por el contrario, se debería hacer una documentación de las pintas de manera profesional por la relevancia social, histórica y simbólica: solo así se escribe la historia, la memoria y el imaginario colectivo. De no hacerlo, nuevamente nuestras voces son silenciadas. 

De igual manera, se hace una invitación a la sociedad civil y colegas profesionales del patrimonio a que se unan a la causa, considerando que ningún profesional de la conservación debe presentarse a realizar la intervención de remoción de las pintas hasta que el Gobierno Federal nos garantice seguridad y justicia. 

Las compañeras cierran recalcando lo que hemos tratado de explicar a lo largo de esta semana: 

«El patrimonio cultural puede ser restaurado, sin embargo, las mujeres violentadas, abusadas sexualmente y torturadas nunca volverán a ser las mismas; las desaparecidas seguirán siendo esperadas por sus dolientes y las asesinadas jamás regresaran a casa. Las vidas perdidas no pueden restaurarse, el tejido social, sí»


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